Como siempre, la consigna es "nada de harina de trigo" pero para que el pan no sea un masacote (probé hacerlo sin harina de trigo y quedó una roca), le agregamos una pequeña parte, tal como trae el pan comercial, cuyos componentes escudriñé con lupa en la etiqueta.
Ingredientes:
- 80 g. de harina común
- 70 g. de harina de centeno
- 150 g. de harina integral
- 70 g. de harina de salvado
- pizquita, pizca, casi nada de sal
- 25 g. de levadura fresca
- 1 cdita de azúcar
- 1 cda. de extracto de malta (pueden obviarlo)
- 3 cdas. de aceite (oliva o el que quieran)
- 250/300 cc de agua tibia (yo uso el suero de leche que me queda cada vez que hago queso untable)
Procedimiento:
Lo de siempre, mezclar las harinas, hacer una corona, esparcir por fuera de ella la sal. En el centro deshacer la levadura, "alimentarlar" con el azúcar, ir agregando de a poco el agua e ir sumando harinas, mientras se agrega el extracto y el aceite. Amasar bien, mucho. No es una masa amigable, hay que mimarla mucho.
Cuando queda una masa lisa que se puede embollar, se coloca en un bowl tapadita para que leve.
Tarda muuucho en levar y tampoco resulta una masa esponjosa, por las características rústicas de las harinas que usamos.
Una vez levada, la estiramos con forma rectangular, la enrrollamos, dejamos el pliegue hacia abajo y doblamos las puntas hacia adentro.
Acomodarlo en un molde para pan o para budín inglés, o hacen un rollito y lo ponen en una placa. Lo dejan levar una hora aprox, le hacen una lluvia de agua y al horno 180° por 40-50 minutos, con un tarrito con agua para que no se seque.
Con estas cantidades obtenemos un pan chico, por eso recomiendo que chico también sea el molde para que el pan sea más alto que largo (al revés de lo que me pasó a mí jajaja!)
"Dosis recomendada": 3 ó 4 rodajitas (sin trampa)